En la caracterización de Pujol como una «víctima del sistema», enseguida piensa uno en aquellos pícaros de nuestro Siglo de Oro
MIENTRAS Jordi Pujol, gran prohombre de nuestra democracia, era vituperado por los hombrines que antaño mamaban de su teta (más próvida que la cabra Amaltea), ha tenido que ser una prohembra, moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en...
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