Abandonado en una gasolinera. Solo, triste, un cariñoso perro de piso dejado cruelmente a su suerte por unos humanos inhumanos
ENTRAR en una oficina y encontrarte allí a un perro simpático que te da la bienvenida con sus saltos y sus meneos de rabito, ese péndulo de la felicidad canina, es algo no muy habitual. Y tal me ocurrió la otra mañana, cuando fui a la...
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