CON su artículo de ayer Javier Rubio me ha hecho ver que el toro de las perdidas palabras sevillanas tiene un buen pitón derecho y que no se puede ir al desolladero con las dos orejas. Me ha pasado como a Manolo Vázquez en el memorable Corpus capicúa del 18-6-81, que Curro Romero le descubrió su toro en un quite. Y también muchos lectores me han descubierto el...
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