Nada tiene de malo que los eurodiputados busquen una zona de confort económico para disfrutar de sus últimos años. Es humano y hasta recomendable. A pesar de que cobran 8.020 euros brutos, es decir 1.505 euros más que Rajoy, 2.200 euros más que un ministro y 5.200 euros más que un diputado «raso», nada de objetable tiene que quieran garantizarse una vejez desahogada....
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