EXTRAÑO país este, en el cual un diputado socialista debe perder su tiempo parlamentario en quejarse de que un himno de gentes de armas evoque la muerte.
La muerte vive en las mitologías. Solo. No, no es el final. Ni el principio. No es. Como marmóreamente escribió el primer maestro griego, hace algo más de dos mil seiscientos años: «Nada es la muerte, ni en nada...
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