Desde el punto de vista del ceremonial, la falta de la Misa en la catedral suprime la ocasión de congregar a jefes de Estado
LA modesta celebración anunciada para la proclamación del Rey es un signo preocupante de los complejos con los que se mira a nuestra institución monárquica. ¿Por qué nos avergonzamos de lo que somos? Para empezar se suprime la celebración...
Suscribete para leer la noticia completa:

