La majestad del viejo sabio que concluye sereno que, si «la vida me queda mal, la muerte me sentará mejor»
EN abril de 1846, Chateaubriand tiene 77 años. Ha visto cuanto un hombre puede ver, y más. Y lo ha escrito en la más bella prosa de su siglo. «He hecho la historia. Puedo contarla». Muy pocos exhibirán un privilegio así. No hay un átomo de retórica en el...
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