Solo cabrá constatar qué queda de este país: poco. Y de este Estado: nada
UN ciclo constitucional se cierra en España. Hace años que lo sabíamos, pero no queríamos verlo. Ahora la realidad nos golpea. Fríamente. Queda un cascarón de leyes. Que nadie cumple, a partir de un cierto punto en la escala de jerarquías que articulan un Estado. No hay Estado, pues. Salvo...
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