Aunque todo el mundo califica las últimas elecciones europeas de «terremoto», fue más un trasvase de votos entre fuerzas afines que un seísmo. Con lo que el escenario político apenas ha variado, solo desplazado hacia los extremos. Y como esto que digo es muy gordo, voy a tratar de demostrárselo.
Veamos los dos grandes partidos, los más dañados. ¿Adónde han ido...
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