Primero sueltan el exabrupto xenófobo y luego se sacan la foto políticamente correcta con la víctima
HAY un clásico y burdo truco retórico para exculpar las conductas racistas: saltar del Derecho Penal a la ontología. Lo vemos estos días con el caso del alcalde de Sestao. En vez de glosar la palabras que ha dedicado ese alma sensible a los inmigrantes –toda esa...
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