Con alcaldes así, el País Vasco puede llegar a convertirse en un edén. Sin moros ni gitanos
«¿LA mierda a Sestao? ¡Pues no! La mierda ya no viene a Sestao; si no, la echo yo. La echo yo. Ya me encargo yo de que se vayan; a base de hostias, claro». El alcalde de Sestao se llama Josu y se apellida Bergara, como el abrazo que sirvió de reconciliación entre Espartero...
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