Tanto si se trata de Rusia, como de China, Egipto, Sudán o Europa, el mito de la nación étnica, en vez del Estado de Derecho, altera las fronteras, los tratados y los espíritus. Estos mitos desatados vuelven locos a los hombres de los que se apoderan como Zeus volvía locos a los que quería causar la ruina. La guerra parece de nuevo una opción aceptable»
EN el...
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