Es imprenscindible que los partidos políticos se pongan a la tarea inmediata de detener el encanallamiento larvado en algunas esferas de la sociedad, convertidas en nocivas y peligrosas máquinas de odio. Ya se han producido detenciones de tuiteros que jalean o animan a los asesinatos de políticos, y ya hay sentencias por injurias graves vertidas en la acequia...
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