Mas no hace otra cosa que anunciar esto, lo otro y lo contrario, sin ceder lo más mínimo
LO de «archivo de cortesía» cervantino se ha canjeado en la Barcelona nacionalista por la grosería. La sufrió el Príncipe de Asturias, al que le negó la mano un individuo que, haciendo alarde de catalanismo, dejó mal a los catalanes, al ser norma de todas las culturas la cortesía...
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