El nacionalismo ya no quiere otra financiación, ni otras competencias, ni otros poderes. Quiere otro país. Otro Estado
NO están hablando el mismo idioma, por más que los nacionalistas catalanes se expresen en castellano. No se trata de un problema de significantes o de palabras sino de conceptos, en concreto de los de negociación y diálogo. Existe un desencuentro...
Suscribete para leer la noticia completa:

