La muerte de Suárez ha despertado una conciencia cívica cataléptica que no habrá muchas oportunidades de reanimar
ANTES de que se evapore la atmósfera de anhelo, antes de que la emoción póstuma se disuelva en un vaho de ocasiones perdidas, alguien debería recoger ese testigo. El que quedó sobre el pavimento de Madrid tras las exequias de Suárez, el que flotaba...
Suscribete para leer la noticia completa:

