La tragedia terrorista sigue pesando en la vida cotidiana del País Vasco y se resiste a transformarse en comedia
A comienzos de los años sesenta del pasado siglo, una prima de mi padre casó con un sevillano que había estudiado Derecho en Deusto. La familia del novio tenía un inmenso cortijo y el chico se había hecho muy popular toreando becerros en el Puerto Viejo...
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