Como la prueba única de una estampa en un archivo, pasó desapercibido durante siglos en la montaña el pechiazul. No resulta difícil colegir por qué, al descubrirlo, se le puso ese nombre, teniendo el macho ese color azul de bandera sueca en el pecho, Luscinia svecica, el mismo género del ruiseñor, más anodino pero mejor cantor, como si tampoco las aves pudieran...
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