Sobre las próximas elecciones europeas, de resultado incierto, existe un pronóstico unánime: votará poca gente. Bastante menos que de costumbre en unos comicios que nunca han despertado entusiasmos desbordantes por no ventilarse en ellos la disputa de poderes tangibles. Los sondeos especulan con un cincuenta por ciento de abstención y la otra mitad de ciudadanos...
Suscribete para leer la noticia completa:

