Con su empatía emocional, Francisco parece creer más en los gestos que en las encíclicas
CUENTAN los duendes borrosos de la Capilla Sixtina que en el Cónclave de 2005, el que eligió a Benedicto XVI, el favorito Martini entró apoyado en un bastón y agarrado del brazo por dos cardenales que acompañaban su lento andar de enfermo irreversible de párkinson. Uno era...
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