Seguro que alguien habrá –porque Alá es grande y listo– para oponerse al fracking
ALÁ, que era muy listo, instaló a sus fieles sobre un bonito desierto que flotaba encima de un mar de petróleo. Alá había previsto, por supuesto, que a la yihad venidera le iba a venir la mar de bien, llegado el día de asaltar el paraíso infiel, un empujoncito logístico cifrable...
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