Como un sueño infantil era el cielo. Se intuían, trasoñando, las corrientes térmicas que sustentaban en lo alto a una pareja de cernícalos vulgares sobre el parque del Retiro. Al principio, creí que eran palomas, hasta que observé la manera en la que planeaban con la cola abierta en abanico, rematada por un arco negro como el de una sonrisa pintada en el cielo....
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