No perdimos tan solo una guerra. Se extravió nuestra alma en aquel año 2004
PASADOS ya diez años, el silencio soldó su plomo: del 11-M ha quedado tan solo lo que miente de modo necesario: el sórdido consuelo del sentimentalismo, que es el modo de nunca mirar lo terrible cara a cara. Ni reflexión ni relato. Callados, hacemos ver que nada ha sucedido, porque sabemos...
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