Como no somos burgueses, no podemos ver con agrado lo que sucede en Ucrania
OBSERVABA Nicolás Gómez Dávila que «nada enternece más al burgués que el revolucionario de país ajeno». Y es que, en efecto, el burgués abomina de las revoluciones en casa, porque dejan olor a pies en el ambiente; en cambio, gusta mucho de embellecer las revoluciones cuando suceden lejos....
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