Al despertar, los políticos eran los de siempre. Dentro de una muñeca rusa hay siempre otra muñeca
ANTES de ser «la musa de la revolución naranja», antes de ser la «dama de hierro ucraniana», esa mujer cuya apariencia marchitó la cárcel, ahora en silla de ruedas, fue «la princesa del gas ruso». La misma que, apenas libre, retomaba el sábado, horriblemente desmejorada,...
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