Lo más interesante de Madrid lo descubrimos mirando hacia arriba, las piñas de piedra sobre la fachada del hermosísimo edificio Metrópolis, la luz verde del helicóptero que nos vigila y más allá, la luna llena envuelta en nubes rosas y azules. Por las tardes, el cielo se llena de miles de gaviotas reidoras y sombrías que pasan tan altas que sólo se distingue...
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