Qué pereza imaginar el mitin anual de los premios Goya
LA mayoría de las veces que vas al cine te entretienes, pero sin que quede poso alguno. Al salir ya has olvidado lo que has visto. O acaso recuerdes al mameluco que te amenizó la oreja con su «crac, crac» con el tanque de palomitas; o a la pareja entusiasta que se pegó un lote cantoso en el patio de butacas....
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