Dicen que hay amores que matan. También hay defensores que te arruinan, no ya el peculio, sino la vida
MENOS mal que alguien ha tenido dos dedos de frente para aconsejar que la Infanta Cristina aceptase declarar ante el juez, pues su defensa hasta ahora ha sido un error tras otro. Desde enviarla, primero, a Washington, luego, a Ginebra en condiciones privilegiadas,...
Suscribete para leer la noticia completa:

