Guindos entiende el trabajo como un instrumento de producción, y su depauperación le importa una higa, con tal de que atraiga «inversión extranjera»
SIEMPRE había pensado que el sarcasmo más sangrante que puede inspirar la desgracia ajena se encontraba en el Lazarillo, cuando el clérigo avariento que mata de hambre al protagonista le tiende unos huesos roídos...
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