Con González, el dinero entraba a borbotones desde las alcantarillas. Y, a borbotones, las alcantarillas acarreaban cadáveres
NO hay pasión que, en política, no dé en lo pésimo. Pero alguna realidad dice el lamento, como de racial folclórica, anteayer, de la señora Valenciano: «no basta con la indignación…, tiene que hervirnos la sangre». Y es que, para un político...
Suscribete para leer la noticia completa:

