El exceso de infraestructuras no solo se puede apreciar en los fantasmales aeropuertos de Castellón o Ciudad Real. También las terminales de Barajas y El Prat sufren el impacto de una fiebre constructora cuyas consecuencias se han multiplicado con la crisis. Las líneas de alta velocidad han dado un golpe mortal al histórico «puente aéreo» entre Madrid y Barcelona...
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