Gracias por haber aceptado acogerme en esta hermandad del dolor y de la libertad. Donde también yo me sé judío
ES domingo en Jerusalén. Dios acosa tras de cada recodo a quienes lo invocan bajo liturgias hostiles. Hombre sin creencia, soy aquí un extraño. Me trajo una generosidad inesperada: el premio Samuel Toledano, concedido por tan sólo ser fiel a la verdad...
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