Lo más probable es que los tres envueltos lleguen al «acuerdo de caballeros» de no espiarse mutuamente
QUE los norteamericanos hayan escuchado las conversaciones de mandatarios europeos es tan embarazoso para Obama como para Merkel y Hollande, que han pedido explicaciones. Seguro que se las dan. Que sean convincentes ya es otra cosa, pues los norteamericanos alegan...
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