Manolo Escobar le puso a un tiempo de tristezas el cascabeleo sentimental que endulzó la memoria de una cierta España
TENÍA una de las mejores colecciones de arte contemporáneo de España –Guinovart, Barceló, Tapies, Chillida, Úrculo, Gordillo, Chirino…– que enriquecía comprando con pasión de autodidacta y ojo de experto. Sí, hablo de Manolo Escobar, el príncipe...
Suscribete para leer la noticia completa:

