Zapatero sólo abandonó la escena cuando ya todas las determinaciones conducentes a ese desenlace estuvieron tomadas
SACUDIDOS por el vendaval emotivo que nos golpea, presos en un entrechocar que apenas deja intervalo para recuperar aliento y aguardar el próximo embate, puede que hayamos perdido la visión del horizonte causal que determina nuestra actual desdicha...
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