Con la misma frialdad venenosa y regocijada indiferencia que la antigua gerontocracia soviética, el nacionalismo que gobierna Vascongadas aprovecha la sentencia del TEDH sobre la «doctrina Parot» para erosionar la política antiterrorista española. Pero igual que el «yo» liberal se resistió a los marcos fantasmáticos del «otro» soviético, las víctimas de la violencia...
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