Ay, los protocolos, con qué facilidad desnudan a los hombres acorralados, confundidos, sobrepasados
UN hombre caminaba por la calle, acababa de comprar unos periódicos, y si alguien lo hubiera mirado detenidamente habría encontrado en sus ojos la codicia que gastan los mendigos ante la contemplación de un billete. El suyo, su billete, tenía forma de diario. Era...
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