Un ciudadano español, de CIU, se dirigió en catalán a un camarero del tren, el cual le contestó en su propia lengua, en español. Ello indignó al ciudadano, y se quejó a Renfe, que ha adoptado una medida disparatada: pretende que los camareros de cada línea sepan los idiomas de los territorios por los que discurre. Así, el que va de Lisboa a París tendrá que aprender...
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