María de Villota se ha ido. Su muerte nos ha dejado a todos con el resuello a medio gas, con el paso cambiado. María, después de año y medio de su dramático accidente en Londres, nos ha regalado una valiosa lección de humanidad, vitalidad, vigor y fuerza. Será difícil sustraerse a su eterna sonrisa, que no se ahorraba en sus momentos más umbrosos. Nos ha dejado...
Suscribete para leer la noticia completa:

