Viven del cuento, como el lobo feroz de Caperucita. Viven de no trabajar. ¿Liberados? Nunca fue más acertado el nombre
Ala juez Alaya no la ha abucheado ningún sindicalista. La juez de porcelana, como la llamó Ignacio Camacho en una metáfora modernista digna de Rubén, no ha sufrido ningún escrache protagonizado por los defensores de los trabajadores. Estos rescoldos...
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