Estaban los profesionales del periodismo de anticipación, hasta hace solo unos días, pregonando la sobrecogedora y temible prórroga del programa europeo de rescate a la banca española, pulsando el botón rojo que activa una alarma a la que le han cogido gusto y que, sin embargo, nunca llega a sonar. Ayer tampoco. Como había previsto el Ejecutivo, el Eurogrupo...
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