La reciente resolución del mayor caso de corrupción ha dejado un mal sabor de boca a todos los españoles, en especial a los marbellíes. La Justicia debería disponer de los máximos recursos para poder condenar tales delitos, que han dejado la ciudad paupérrima y toda su legitimidad por los suelos. No es coherente ni ético que los acusados salgan impunes, ni confiar...
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