Esto del «derecho a decidir» es un invento del marketing nacionalista que, si es sincero, debería aplicarse a más ámbitos. Por ejemplo, los padres en Cataluña deberíamos poder decidir qué opción lingüística queremos para nuestros hijos: si preferimos seguir con la inmersión con el catalán como única y exclusiva lengua vehicular o bien pasar a un nuevo modelo...
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