Tuvo que llamar ayer la Guardia Civil al juzgado de José Castro para que se le pasara el sofocón y dejara de buscar el tomo –cuatrocientas páginas de nada– que se le había perdido. Lo tenían los agentes, pero Castro andaba ya preparando providencias para tratar de localizarlo. El magistrado que intima con las acusaciones particulares en las terrazas de Palma...
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