La deriva del Faisán demuestra que en política el «honor» se mide en poder y votos
SI el precio a pagar porque ETA dejara de matar iba a ser la impunidad de tantos crímenes cometidos en su nombre, el abandono de las víctimas y la indignidad colectiva de una Nación, alguien debería habernos avisado con tiempo. Muchos, como ésta que suscribe, nos habríamos ahorrado...
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