AMartín Ferrand, que había sido un gordo ecuménico, los achaques de los últimos años lo volvieron flaco; pero era el único exgordo del mundo al que no se le habían avinagrado el carácter y la escritura. Martín Ferrand era uno de esos escasos hombres con vista de águila: tenía una suerte de comprensión periscópica y radiográfica de las cosas que le permitía analizarlas...
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