SI necesitáramos otra prueba del vuelco ocurrido en la escena mundial, la tenemos en ese «no» británico al plan norteamericano de atacar Siria y en el «sí» francés. Desde siempre, la alianza Londres-Washington ha funcionado de forma automática, mientras Francia se mantuvo distante, incluso recelosa. Ese sí y ese no ponen fin a una época histórica caracterizada...
Suscribete para leer la noticia completa:

