Estamos en 1959, ambos matriculados en el Selectivo de Ciencias, obligatorio para acceder a cualquier carrera de esa rama universitaria, y por mera coincidencia –nuestros apellidos nos unían en las clases prácticas– iniciamos una relación amistosa que duró hasta que, por fin, lograste estudiar lo que realmente era tu vocación: el periodismo. Estabas matriculado...
Suscribete para leer la noticia completa:

