La cuestión es ¿quiénes son los nuestros? Si derrocamos a Al Assad, ¿a quién queremos tener en el poder?
«ME encontré con que podía contemplar mucho silencio en Hama, porque para cuando llegué los molinos de agua estaban rotos. El canto del muecín se había acallado mortalmente, y los únicos gritos que uno oía permeando las estrechas calles surgían de viudas y...
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