Rubalcaba tuvo que torear con una muleta prestada y se le notó incómodo, falto de fe en un forzado rol de seguidismo
SÓLO una persona fue al debate del pasado jueves tan a disgusto o más que Mariano Rajoy: Alfredo Pérez Rubalcaba. Su lenguaje no verbal le denotaba incómodo en un papel que no le agradaba en absoluto, y que tal vez habría eludido si hubiese dispuesto...
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